Todas las mañanas despierto
y tú te has ido.
Has desaparecido groseramente, sin despedirte.
El pecho frío,cortado en dos:
una mitad para mañana, la otra para el olvido,
o para cuando el invierno crezca, que es lo mismo,
sin tenernos en cuenta
tal como tú y yo hicimos ayer con la vida de otros.
Todas las mañanas despierto
y mi amor ha muerto.
(C) David Lago González